Hemos encontrado un interesante artículo en la web Brainblogger (pinche
AQUÍ para acceder), escrito por Kristine Anthis,
profesora de psicología en Southern Connecticut State University sobre
la manera en que la personalidad de cada cuidador juega a favor o en
contra -y en diferentes grados para cada uno- del estrés y otros
problemas.
En la serie de entradas que hemos realizado durante el año pasado y que
continuaremos durante éste, aludimos a cuestiones similares:
- nuestras capacidades y potencialidades son enormes
- para alcanzarlas, es necesario atender a las particularidades de
cada persona: no es igualmente efectivo aquellas intervenciones
diseñadas para todos
- nuestras particularidades suponen un conjunto casi infinito de
elementos en constante retroalimentación que se han ido construyendo...
desde el mismo momento en que nacemos
A todo esto, bien se le puede dar la vuelta y entender que la distancia
que existe entre la realidad de nuestro contexto y los cuidados
exitosos está también determinada, junto por otros muchos
determinantes, por la personalidad de cada cuidadora y cuidador y que,
en segundo lugar, esta misma puede ser el favorecedor principal de
muchas situaciones problemáticas y el principal obstáculo para la
resolución de tales situaciones.
Como dice el propio artículo:
“Las consecuencias asociadas con cuidar están relacionadas con las
personalidades de los cuidadores. Los cuidadores que son extrovertidos
y reflexivos tienden a mostrar más signos de la salud física y mental,
mientras que los cuidadores que son neuróticos tienden a mostrar signos
de peor salud física y mental.
Cuando son preguntados acerca de su propia salud física y mental, las y
los cuidadores que se muestran abiertos y extrovertidos tienden a
reportar niveles más altos de salud y bienestar. La depresión, en
particular, es más acusada en los cuidadores neuróticos y menos
problemática para los cuidadores extrovertidos. De este modo, la
personalidad está claramente asociada con las dificultades derivadas de
ser un cuidador familiar.”
De cualquier manera, estas conclusiones de este estudio se basan en
aproximaciones correlacionales, por lo que no es concluyente cuál de
ambos aspecto determina al otro en mayor medida: ¿es la actitud
neurótica una consecuencia de un mal estado de salud o sucede
precisamente a la inversa? En cualquier caso, ambas se muestran
correlacionadas y a la hora de avaluar y entender nuestra propia
realidad como cuidadoras y cuidadores no debemos olvidar que esta
correlación existe.
Las personalidades y actitudes neuróticas al fin y al cabo pueden darse
y, en línea con los artículos que recientemente hemos publicado, pueden
ser tratadas y reconducidas hacia aquéllas actitudes, pensamientos que
se tornan útiles y positivos para nosotros mismos.
Yendo más allá, y en relación con el afrontamiento de las dificultades
y la resolución de los problemas que toda realidad de cuidados
comporta, este mismo estudio ha identificado tres formas de
aproximación a tales problemas y a su resolución:
- Centradas en las emociones (caracterizadas por buscar apoyos de
naturaleza emocional, por encontrar un sentido y explicación al
problema, por incorporar el humor en la resolución, etc.)
- Enfocada en el problema (caracterizadas por ser proactivas,
buscar el asesoramiento y el apoyo formal, por incluir planificaciones,
etc.)
- Disfuncional (caracterizadas por las reacciones tardías ante los
problemas, por la incluso ausencia de reacción, por la negación de
estos, por la huida de ellos, etc.)
Un abordaje positivo de corte
emocional, explica el propio artículo, se muestra positivo en el tiempo
cuando este enfoque es el adecuado: permite rebajar el estrés de los
cuidados. Abordar los problemas de manera proactiva, del mismo modo,
facilita sentirse en control del contexto de cuidados y reduce el
estrés y la ansiedad.
Una aproximación disfuncional, huelga decir, aumenta los niveles de
ansiedad, dificulta la resolución eficaz de los problemas, lo que
resulta en mayores niveles de ansiedad y en que los problemas puedan
ser más acusados... entrando en una espiral que cuesta mucho más
esfuerzo invertir a medida que el tiempo pasa.
De nuevo:
Las personalidades y actitudes
neuróticas, estrasadas, ansiosas, etc. pueden ser tratadas y
reconducidas hacia aquéllas actitudes, pensamientos que se tornan
útiles y positivos para nosotros mismos.
Es importante conocer el origen y las causas de estos pensamientos,
actitudes o personalidades, pero nunca tanto como para que obstaculicen
y retrasen su resolución.
Considerando que muchas de estas actitudes no responden a patologías
sino que son el resultado de exposiciones a problemas de importancia
que han derivado en grados elevados de estrés y ansiedad:
si Ud., cuidadora o cuidador, se siente
desbordado por los cuidados y percibe que sus actitudes, creencias,
convicciones o personalidad no se ajustan a los caminos o
requerimientos que nos conducen a la forma en la que queremos vivir
nuestra propia vida y no nos sentimos capaces de tomar el control de
ello, ya tenemos el primer logro: ser conscientes.
Los siguientes pasos, son más fáciles.