lunes, 9 ene 2012 16:47:07 CET
Personalidad, estrés y cuidados
Hemos encontrado un interesante artículo en la web Brainblogger (pinche
AQUÍ para acceder), escrito por Kristine Anthis,
profesora de psicología en Southern Connecticut State University sobre
la manera en que la personalidad de cada cuidador juega a favor o en
contra -y en diferentes grados para cada uno- del estrés y otros
problemas.
En la serie de entradas que hemos realizado durante el año pasado y que continuaremos durante éste, aludimos a cuestiones similares:
A todo esto, bien se le puede dar la vuelta y entender que la distancia que existe entre la realidad de nuestro contexto y los cuidados exitosos está también determinada, junto por otros muchos determinantes, por la personalidad de cada cuidadora y cuidador y que, en segundo lugar, esta misma puede ser el favorecedor principal de muchas situaciones problemáticas y el principal obstáculo para la resolución de tales situaciones.
Como dice el propio artículo:
“Las consecuencias asociadas con cuidar están relacionadas con las personalidades de los cuidadores. Los cuidadores que son extrovertidos y reflexivos tienden a mostrar más signos de la salud física y mental, mientras que los cuidadores que son neuróticos tienden a mostrar signos de peor salud física y mental.
Cuando son preguntados acerca de su propia salud física y mental, las y los cuidadores que se muestran abiertos y extrovertidos tienden a reportar niveles más altos de salud y bienestar. La depresión, en particular, es más acusada en los cuidadores neuróticos y menos problemática para los cuidadores extrovertidos. De este modo, la personalidad está claramente asociada con las dificultades derivadas de ser un cuidador familiar.”
De cualquier manera, estas conclusiones de este estudio se basan en aproximaciones correlacionales, por lo que no es concluyente cuál de ambos aspecto determina al otro en mayor medida: ¿es la actitud neurótica una consecuencia de un mal estado de salud o sucede precisamente a la inversa? En cualquier caso, ambas se muestran correlacionadas y a la hora de avaluar y entender nuestra propia realidad como cuidadoras y cuidadores no debemos olvidar que esta correlación existe.
Las personalidades y actitudes neuróticas al fin y al cabo pueden darse y, en línea con los artículos que recientemente hemos publicado, pueden ser tratadas y reconducidas hacia aquéllas actitudes, pensamientos que se tornan útiles y positivos para nosotros mismos.
Yendo más allá, y en relación con el afrontamiento de las dificultades y la resolución de los problemas que toda realidad de cuidados comporta, este mismo estudio ha identificado tres formas de aproximación a tales problemas y a su resolución:
Un abordaje positivo de corte emocional, explica el propio artículo, se muestra positivo en el tiempo cuando este enfoque es el adecuado: permite rebajar el estrés de los cuidados. Abordar los problemas de manera proactiva, del mismo modo, facilita sentirse en control del contexto de cuidados y reduce el estrés y la ansiedad.
Una aproximación disfuncional, huelga decir, aumenta los niveles de ansiedad, dificulta la resolución eficaz de los problemas, lo que resulta en mayores niveles de ansiedad y en que los problemas puedan ser más acusados... entrando en una espiral que cuesta mucho más esfuerzo invertir a medida que el tiempo pasa.
De nuevo:
Las personalidades y actitudes neuróticas, estrasadas, ansiosas, etc. pueden ser tratadas y reconducidas hacia aquéllas actitudes, pensamientos que se tornan útiles y positivos para nosotros mismos.
Es importante conocer el origen y las causas de estos pensamientos, actitudes o personalidades, pero nunca tanto como para que obstaculicen y retrasen su resolución.
Considerando que muchas de estas actitudes no responden a patologías sino que son el resultado de exposiciones a problemas de importancia que han derivado en grados elevados de estrés y ansiedad: si Ud., cuidadora o cuidador, se siente desbordado por los cuidados y percibe que sus actitudes, creencias, convicciones o personalidad no se ajustan a los caminos o requerimientos que nos conducen a la forma en la que queremos vivir nuestra propia vida y no nos sentimos capaces de tomar el control de ello, ya tenemos el primer logro: ser conscientes.
Los siguientes pasos, son más fáciles.
En la serie de entradas que hemos realizado durante el año pasado y que continuaremos durante éste, aludimos a cuestiones similares:
- nuestras capacidades y potencialidades son enormes
- para alcanzarlas, es necesario atender a las particularidades de cada persona: no es igualmente efectivo aquellas intervenciones diseñadas para todos
- nuestras particularidades suponen un conjunto casi infinito de elementos en constante retroalimentación que se han ido construyendo... desde el mismo momento en que nacemos
A todo esto, bien se le puede dar la vuelta y entender que la distancia que existe entre la realidad de nuestro contexto y los cuidados exitosos está también determinada, junto por otros muchos determinantes, por la personalidad de cada cuidadora y cuidador y que, en segundo lugar, esta misma puede ser el favorecedor principal de muchas situaciones problemáticas y el principal obstáculo para la resolución de tales situaciones.
Como dice el propio artículo:
“Las consecuencias asociadas con cuidar están relacionadas con las personalidades de los cuidadores. Los cuidadores que son extrovertidos y reflexivos tienden a mostrar más signos de la salud física y mental, mientras que los cuidadores que son neuróticos tienden a mostrar signos de peor salud física y mental.
Cuando son preguntados acerca de su propia salud física y mental, las y los cuidadores que se muestran abiertos y extrovertidos tienden a reportar niveles más altos de salud y bienestar. La depresión, en particular, es más acusada en los cuidadores neuróticos y menos problemática para los cuidadores extrovertidos. De este modo, la personalidad está claramente asociada con las dificultades derivadas de ser un cuidador familiar.”
De cualquier manera, estas conclusiones de este estudio se basan en aproximaciones correlacionales, por lo que no es concluyente cuál de ambos aspecto determina al otro en mayor medida: ¿es la actitud neurótica una consecuencia de un mal estado de salud o sucede precisamente a la inversa? En cualquier caso, ambas se muestran correlacionadas y a la hora de avaluar y entender nuestra propia realidad como cuidadoras y cuidadores no debemos olvidar que esta correlación existe.
Las personalidades y actitudes neuróticas al fin y al cabo pueden darse y, en línea con los artículos que recientemente hemos publicado, pueden ser tratadas y reconducidas hacia aquéllas actitudes, pensamientos que se tornan útiles y positivos para nosotros mismos.
Yendo más allá, y en relación con el afrontamiento de las dificultades y la resolución de los problemas que toda realidad de cuidados comporta, este mismo estudio ha identificado tres formas de aproximación a tales problemas y a su resolución:
- Centradas en las emociones (caracterizadas por buscar apoyos de naturaleza emocional, por encontrar un sentido y explicación al problema, por incorporar el humor en la resolución, etc.)
- Enfocada en el problema (caracterizadas por ser proactivas, buscar el asesoramiento y el apoyo formal, por incluir planificaciones, etc.)
- Disfuncional (caracterizadas por las reacciones tardías ante los problemas, por la incluso ausencia de reacción, por la negación de estos, por la huida de ellos, etc.)
Un abordaje positivo de corte emocional, explica el propio artículo, se muestra positivo en el tiempo cuando este enfoque es el adecuado: permite rebajar el estrés de los cuidados. Abordar los problemas de manera proactiva, del mismo modo, facilita sentirse en control del contexto de cuidados y reduce el estrés y la ansiedad.
Una aproximación disfuncional, huelga decir, aumenta los niveles de ansiedad, dificulta la resolución eficaz de los problemas, lo que resulta en mayores niveles de ansiedad y en que los problemas puedan ser más acusados... entrando en una espiral que cuesta mucho más esfuerzo invertir a medida que el tiempo pasa.
De nuevo:
Las personalidades y actitudes neuróticas, estrasadas, ansiosas, etc. pueden ser tratadas y reconducidas hacia aquéllas actitudes, pensamientos que se tornan útiles y positivos para nosotros mismos.
Es importante conocer el origen y las causas de estos pensamientos, actitudes o personalidades, pero nunca tanto como para que obstaculicen y retrasen su resolución.
Considerando que muchas de estas actitudes no responden a patologías sino que son el resultado de exposiciones a problemas de importancia que han derivado en grados elevados de estrés y ansiedad: si Ud., cuidadora o cuidador, se siente desbordado por los cuidados y percibe que sus actitudes, creencias, convicciones o personalidad no se ajustan a los caminos o requerimientos que nos conducen a la forma en la que queremos vivir nuestra propia vida y no nos sentimos capaces de tomar el control de ello, ya tenemos el primer logro: ser conscientes.
Los siguientes pasos, son más fáciles.
Publicado por a las 4:47 PM en Ser Cuidador/
