Entre octubre y noviembre de 1998 el huracán Mitch asoló gran parte de Centroamérica, dejando más de 10.000 muertos y mas de tres millones de personas damnificadas. Los daños, valorados en más de 5.600 millones de euros, provocaron un retroceso en el desarrollo de la región de más de 20 años.
Desde el primer momento Cruz Roja estuvo presente auxiliando a las víctimas y atendiendo sus necesidades mas inmediatas: dándoles cobijo, alimentos, agua potable, etc. Posteriormente se apoyó la rehabilitación y reconstrucción de las zonas mas dañadas en Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala.