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DISCAPACIDADES SENSORIALES (VISUALES)


Deficiencias Visuales
La deficiencia visual conlleva desde una ausencia total de visión hasta alteraciones que si bien no son totales suponen una dificultad para ciertas actividades. Las causas de la deficiencia visual son diversas, en función del proceso que se vea implicado (la visión no es función que dependa únicamente del ojo) y del origen de la lesión.

Entre las principales enfermedades podemos mencionar: la ceguera, las cataratas, la degeneración macular, el cáncer de retina, la atrofia óptica, el glaucoma, la distrofia corneal, la distrofia retinal, la retinopatía diabética, la retinopatía del prematuro, el tumor de retina, la uveítis, el retinoblastoma.

Vivir con deficiencias visuales

No es fácil para ningún familiar aceptar y entender que un ser querido ha nacido ciego o se quedó ciego en los primeros años de su vida. Al terrible golpe recibido se suma el desconocimiento de cómo actuar. Si se aplican conocimiento y recursos apropiados, se conseguirá un desenvolvimiento satisfactorio de la persona ciega o con baja visión en los aspectos fundamentales de su persona: afectivo, social, intelectual y motriz.

Lógicamente, al faltarle a la persona información visual, su desarrollo será, en algunas áreas, más lento. Pero si él y sus padres o cuidadores reciben apoyo desde el principio por profesionales con experiencia, podrá llevar una vida estimulante y plena. Es importante acudir cuanto antes a un centro especializado, que sean capaces de potenciar al máximo las habilidades del niño. Es básico aplicar un conjunto de medidas de orden psicopedagógico, médico y social, encaminadas a proporcionar estrategias alternativas y/o compensadoras de la pérdida parcial o total de la visión, a fin de que las desviaciones del desarrollo se minimicen al máximo posible, cuando no sea posible su erradicación.

Comunicación

La comunicación con las personas que han perdido la capacidad de ver, se reduce la posibilidad de utilizar señales no verbales (gestos, sonrisa, movimientos), la lectura y la escritura se hace más difícil, se malinterpretan los mensajes más fácilmente y la persona se aísla. En estos casos debemos asegurarnos de que la iluminación es adecuada y de que la persona está utilizando las ayudas ópticas y técnicas adecuadas, situarnos enfrente y cerca, proporcionar indicaciones de que estamos escuchando o gestos como apretarle suavemente la mano, advertir cuando entramos o salimos de la habitación para que sepa cuando puede dirigirse a nosotros y describir brevemente los lugares y las personas que forman parte de la conversación.

Pueden necesitar de ayuda adicional con aparatos especiales para estimular sus habilidades auditivas, comunicación, orientación y movilidad, así como orientación escolar y profesional y el aprendizaje de las destrezas necesarias para realizar una vida normal. Hay que evitar la sobreprotección y la no aceptación de la discapacidad del niño, ya que lo convertirá en un ser pasivo, inseguro e incapaz de aprender; las actitudes positivas provocarán interés por aprender, seguridad y dominio de sus miedos.

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