PERSONAS MAYORES, DEPENDIENTES Y CUIDADORAS
Personas cuidadoras - Proyecto Respiro
A

Este programa pretende reducir el impacto negativo del deterioro físico que inevitablemente se produce a medida que aumenta la edad, posibilitando que la persona mayor pueda tener un mejor control de su enfermedad y pueda incorporar hábitos de vida saludables que retrasen la aparición de enfermedades crónicas o incidan de manera negativa en su salud física. De esta manera se estará trabajando por facilitar la permanencia de la persona mayor en su domicilio el mayor tiempo posible, intentado mantener una calidad de vida en su proceso de envejecimiento.

 

Las principales líneas de actuación del programa se centrarán en aspectos relacionados con la mejora de los hábitos saludables, la mejora del seguimiento de la pauta médica y la adaptación de la vivienda para reducir los posibles riesgos que puedan incidir en un empeoramiento de la salud física de la persona mayor.

 

Por otro lado, el programa contempla una importante línea de trabajo destinada a mejorar la capacidad de la persona mayor para el control de determinadas enfermedades ( en concreto la hipertensión arterial) o para la prevención de la aparición de dichas enfermedades crónicas. Por ello parte de las actividades del programa irán dirigidas a retrasar la aparición de enfermedades crónicas en personas mayores sanas que presentan factores de riesgo capacitándolas para detectar de forma precoz la enfermedad (entre otros, por medio de la toma de biomedidas).

 

Y en el caso de personas que ya padecen hipertensión, nuestro objetivo será colaborar en disminuir el riesgo de descompensación clínica, ayudándoles a realizar un adecuado seguimiento de las indicaciones terapéuticas que le recomiende su equipo médico, y capacitándoles para reconocer los síntomas y signos de alerta que pueden indicar descompensación clínica (entre otros, también por medio de la toma de biomedidas).

 

El programa se ha definido a través de 4 líneas de intervención con la que se espera alcanzar los objetivos definidos. Para el éxito del programa es fundamental que las actividades sean diseñadas y desarrolladas teniendo en cuenta las necesidades de las personas participantes, por lo que la metodología deberá ser participativa y deberá contar siempre con un espacio para la evaluación y el intercambio de impresiones.

 

  • Actividades informativas y de sensibilización, que pretenden concienciar a las personas sobre cómo la incorporación de hábitos saludables, el seguimiento de la pauta médica o la adaptación de la vivienda inciden en la reducción del impacto negativo del deterioro físico, así como informar sobre las enfermedades prevalentes en las personas mayores, su tratamiento y detección de signos de alarma. Estas sesiones informativas podrán realizarse en espacios de Cruz Roja, de manera telefónica, en la calle u otros lugares con mensajes sencillos y adaptados a las necesidades de las personas mayores. Igualmente se desarrollarán materiales de difusión como folletos, manuales o audiovisuales que podrán ser entregados de manera puntual o como complemento a otras actividades de sensibilización. *

 

  • Actividades para la adquisición de competencias Dentro de este bloque se contemplan acciones formativas que vayan dirigidas a la mejora de las competencias técnicas y/o personales de la persona mayor, necesarias para que la persona mayor pueda desarrollar los hábitos saludables, el seguimiento de la pauta médica o las adaptaciones en su vivienda.

 

Para ello se ha definido la realización de acciones formativas en competencias técnicas relacionadas principalmente con cómo debe ser una dieta equilibrada, la frecuencia óptima de realización de ejercicio físico en personas mayores, la higiene personal, la calidad del sueño, el consumo de tóxicos, cómo debe realizarse la pauta médica y cuáles deben ser las adaptaciones que cada persona debe realizar en su vivienda para evitar riesgos en su salud física. Igualmente se incluyen formaciones en nuevas tecnologías para la gestión de las citas médicas u otras necesidades sanitarias. En la misma línea se han definido acciones formativas en competencias personales, con las que se pretenden mejorar, entre otros, aspectos como la capacidad organizativa o el afrontamiento del miedo o la vergüenza para el adecuado seguimiento de la pauta médica; la gestión de la presión del entorno, la autoestima, la motivación o el empoderamiento para la puesta en marcha de hábitos saludables, la aceptación de las consecuencias de la enfermedad¿ etc Dentro de este bloque se contemplan acciones de orientación y asesoramiento individualizado a cada persona mayor que irán directamente relacionado con cada problema y con las diferentes formas de resolución. Para el correcto desarrollo de estas actividades es importante conocer la situación de la persona, sus enfermedades y necesidades para poder realizar orientaciones, tanto de hábitos saludables, como en el seguimiento de la pauta médica o la adaptación de la vivienda en base a sus circunstancias. 

 

  • Actividades que ayuden a la persona mayor a poder desarrollar hábitos saludables, el correcto seguimiento de la pauta médica o la adaptación de la vivienda. En numerosas ocasiones, las dificultades físicas de la persona, sus circunstancias personales o el lugar en el que viven imposibilita la realización de hábitos saludables, a pesar de estar concienciada y capacitada para su desarrollo. Por eso, desde el programa, y dentro de esta línea, se plantea la realización de acciones que ayuden a la persona en su desarrollo. Para ello se han definido acompañamientos, movilizaciones o entrega o cesión de bienes para posibilitar que la persona pueda realizar los hábitos saludables, o realizar las gestiones necesarias para ellos. En los casos en los que la persona mayor no pueda salir de casa, ni con un voluntario que la acompañe, las gestiones necesarias podrán ser realizadas por personas de Cruz Roja. Y dado que en numerosas ocasiones las personas mayores dependen de sus familiares, y son estos los que dificultan la realización de hábitos saludables, seguimiento de la pauta o la adaptación de la vivienda, dentro de esta línea se contempla el establecimiento de puntos de encuentros entre familiares y personas mayores donde desde Cruz Roja se pueda mediar para resolver los posibles conflictos.

 

  • Actividades de participación y activación de la persona mayor que vayan directamente dirigidas a fomentar la realización de hábitos saludables o a potenciar la participación de las personas mayores que ya hayan pasado por procesos de cambio a ayudar a otras personas mayores que se encuentren en su situación. Dentro de este bloque de actividades se han definido actividades como yoga, taichí, paseos saludables, cultivo de huertos ecológicos, intercambio de recetas¿ y todas aquellas actividades que incidan directamente en un mejor estado de salud de la persona. Sabemos que la mejor manera de concienciar o de generar cambios en otras personas es a través de la propia experiencia del ¿grupo de iguales¿ o de personas que previamente hayan pasado por procesos parecidos. Por ello, en este bloque se plantea la posibilidad de generar espacios donde los mayores puedan desarrollar contenidos, materiales, o actividades que puedan ayudar a otras personas mayores, siempre dentro de la línea del proyecto. Y por último, dentro de este bloque se definen importantes actividades relacionadas con el seguimiento del estado de salud de la persona mayor, así como la detección de posibles problemas. En este caso es de gran importancia las actividades definidas para el control de las biomedidas, así como poder realizar un seguimiento conjunto de de la evolución de la situación de la persona mayor, y así poder prevenir situaciones de riesgo y gestionar las existentes. En este sentido y dependiendo de las cifras recogidas, se podrán transmitir consejos y mensajes de prevención-sensibilización o refuerzos positivos.

 

Por otro lado, y como forma indirecta de contribución al objetivo planteado en el programa, se han definido acciones de sensibilización dirigidas a la población en general pues entendemos que los mensajes que podamos dar a la población sobre aspectos que incidan en la reducción del impacto negativo del deterioro físico en las personas mayores estará contribuyendo al objetivo del programa.

 

Pero además para que el proyecto pueda desarrollarse con éxito es necesaria la realización de unas actividades de gestión, para dar cumplimiento a os requisitos establecidos por CRE, tanto en su seguimiento y evaluación, como en la gestión de recursos económicos, materiales y participación del voluntariado. Nuestra metodología de intervención pasa por la participación del voluntariado, que llega a formar una malla que une al usuario con su comunidad. Los voluntarios/as, constituyen el soporte mayoritario de este proyecto. Su intervención evita el aislamiento de la persona mayor y facilita su movilidad y su contacto con el entorno.

 

La actuación no se limita al domicilio, sino que cuando las características y circunstancias de los usuarios lo permiten, fomentan su participación en el entorno comunitario y la relación con otras personas para favorecer la ayuda mutua y el contacto intergeneracional. El voluntario/a es fuente de escucha, nexo de apoyo y referente comunitario de la intervención. Este elemento, diferencia a Cruz Roja de otras organizaciones y es clave para el éxito del proyecto.