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¿Sabes que hay un Síndrome asociado a las labores del cuidado?

Marina Gallego Claver
Psicóloga Responsable Proyecto "Atención a personas cuidadoras"
Cruz Roja Española-Zaragoza

El entorno familiar de una persona mayor es el que suele absorber la mayor parte de la labor de los cuidados, sobre todo en las fases iniciales de cualquier enfermedad/dependencia, convirtiéndose en personas cuidadoras no profesionales; desde Cruz Roja, y desde otras entidades, es importante difundir la idea de que todos debemos ser conscientes de que es tan importante cuidar al cuidador/cuidadora como a la persona cuidada.

 

La nueva situación de inicio del cuidado

de una persona mayor/dependiente,

requiere un proceso de adaptación.

 

 

Una de las primeras dificultades a abordar es la inversión o cambio de papeles en el cuidado; de ser hijos, hermanos o pareja, se pasa a ejercer un papel diferente con una persona que, en muchas ocasiones, no va a mejorar en su proceso de enfermedad. Además, otro de los impactos iniciales, es el cambio, muchas veces inesperado, en el plan de vida que se tenía previsto para uno mismo. Esta nueva situación, requiere una adaptación. Por un lado, vamos a tener la oportunidad de estar más cerca de la persona cuidada y reforzar los lazos de confianza y comunicación, pero ha de ser una adaptación constante; es decir la situación va cambiando según avanza la situación de dependencia/enfermedad y eso hace que en ocasiones pueda producirse un desgaste también para la persona cuidadora que en muchos casos puede ser también una persona mayor.

 

 

Por una parte, podremos nutrirnos del refuerzo del vínculo con nuestro familiar, pero otra dificultad añadida son los elevados costes, a todos los niveles, que implica el cuidado: costes económicos, sociales, emocionales, etc.

 

Desde Cruz Roja, los principales objetivos para facilitar la tarea de cuidado y dar apoyo a las cuidadoras/cuidadores no profesionales son:

 

  • Aumentar la información relacionada con la situación de cuidado y enfermedad.
  • Capacitar y formar a la persona cuidadora en habilidades de cuidado y autocuidado.
  • Mejorar su estado emocional y psicológico.
  • Reducir el estrés que supone la tarea de cuidar y poner en valor las oportunidades y aspectos positivos que ofrece.
  • Aumentar el apoyo social percibido y el reconocimiento a su labor.
  • Intentar proporcionar momentos de respiro, sustituyéndole, de manera puntual, en su labor.

Si estamos atentos a las señales de alerta,

podremos tomar medidas

para evitar el síndrome del cuidador/a

 

El Síndrome del cuidador/a es una consecuencia extrema del desgaste físico y psicológico que puede llegar a suponer la tarea de cuidar. No todas las personas que cuidan llegan a desarrollarlo, ni tienen los mismos síntomas, pero si se puede afirmar que estas personas presentan mayor tensión física y psíquica.

 

 

Es importante estar atento a alguna de estas posibles señales de alerta, para poder tomar las medidas adecuadas:

 

 

  • Empeoramiento de la salud física.
  • Alteraciones del sueño/ apetito.
  • Aumento del consumo de fármacos.
  • Agotamiento físico
  • Dificultad de concentración
  • Olvidos
  • Susceptibilidad- irritabilidad
  • Disminución/abandono de actividades por falta de tiempo y/o ánimo
  • Sentimientos de culpabilidad sí disponen de tiempo propio
  • Dificultad para delegar el cuidado
  • Ansiedad
  • Pensamientos anticipatorios y repetitivos
  • Tristeza
  • Miedo
  • Estrés y preocupación excesiva ante imprevistos.

 

Y una vez que lo detecte, podrá poner en práctica estos consejos para evitarlo y/o reducirlo:

 

  • Expresar sentimientos. Es importante poner palabras a lo que nos angustia, enfada o duele, como primer paso, para manejarlo mejor.
  • Practicar técnicas de relajación para disminuir la activación y el estrés
  • Entrenamiento en habilidades de comunicación: pedir ayuda, poner límites, solución de problemas, toma de decisiones, etc.
  • Delegar el cuidado para poder desconectar de la situación y disponer de tiempo para uno mismo
  • Restructuración cognitiva: cambio de pensamientos distorsionados a unos más adaptativos.
  • Formación en la tarea de cuidar: intervención psicoeducativa en cuidado y autocuidado. En lo referido a competencias técnicas (movilización, aseo y vestido) y personales (gestión de emociones, manejo de conductas en el dependiente, relajación, etc)
  • Participar en Grupos de apoyo o en grupos de ayuda mutua: es una manera de fomentar la participación social, permite la expresión y normalización de emociones asociadas al cuidado (culpa, enfado, ansiedad, rabia, etc.), puede proporcionar información y recursos, etc.
  • Intervención psicoterapéutica
  • Mantenerse activos

 

Una de las mejores estrategias para minimizar los problemas

que encontraremos cuidando

mientras adquirimos las destrezas necesarias

es elaborar un plan de cuidados desde el primer momento

 

 

(pulse en la imagen para ampliarla en otra ventana)

 

El establecimiento de un Plan de Cuidados nos puede ayudar a:

 

  • Planificar y gestionar el tiempo adecuadamente
  • Clarificar objetivos que queremos conseguir.
  • Cuidar a nuestro familiar de una manera más satisfactoria para ambos.
  • Encontrar tiempo para nosotros.
  • Tomar decisiones con calma.

 

El ordenar y clarificar lo que tenemos que hacer, conocer los recursos disponibles en nuestra zona, tener información acerca de la enfermedad o situación de dependencia, prever posibles necesidades (por ejemplo, adaptaciones en la vivienda) etc. aumenta la sensación de control, lo que nos permite un manejo más adecuado de la situación de cuidado. Esto sucede ya que disminuye, en parte, la ansiedad asociada a la incertidumbre que genera esta situación.

 

Sería importante que detalláramos en el plan: la tarea a realizar, el momento para realizarla, los pasos necesarios para su realización, las personas implicadas y/o necesarias, etc.

 

(pulse en la imagen para ampliarla en otra ventana)

 

Y por último, es importante no olvidar que:

 

  • Delegar no es abandonar.
  • Tener tiempo propio no es egoísmo, es vital.
  • Fomentar la autonomía de la persona cuidada por ella misma, pero sabiendo que también repercute en una reducción de la sobrecarga de la persona cuidadora.
  • Expresar emociones y preocupaciones siempre es algo beneficioso
  • Intentar mantener hábitos de vida saludables.
  • Mantener aficiones propias
  • Evitar el aislamiento, mantener redes sociales de apoyo y de relación personal.

 

Marina Gallego Claver
Psicóloga Responsable Proyecto "Atención a personas cuidadoras"
Cruz Roja Española-Zaragoza
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