viernes, 16 dic 2011 21:51:10 CET
¿De quién es la culpa? Unas reflexiones sobre cómo enfocar los cuidados. Quinta Parte.
Sí, es necesario potenciar los servicios dirigidos a los cuidadores: en
nº y contenido, mejorar los que ya existen, conocer mas acerca
del fenómeno, gritar mas alto acerca de la realidad de los cuidadores.
Pero, decíamos que buscar culpables a nuestra situación no es la
pregunta que le surge a las y los cuidadores en condiciones vitales y
de cuidados exitosas.
Imaginemos un mundo con una carencia total de servicios, políticas, y cualquier apoyo de cualquier naturaleza. ¿Cuál sería el margen de acción de los responsables de cuidar y de los cuidadores principales para (a) minimizar las consecuencias lesivas de los cuidados y (2) hacer de estos un elemento mas de su cotidianidad sin consecuencias fatales en el proyecto vital de cada cuidador.
En los famosísimos cómics de La Patrulla-X -que fueron llevados al cine con gran éxito y acierto- un mentor entrena a jóvenes con poderes sobrehumanos para que éstos sean capaces de salir airosos de cada aventura únicamente haciendo uso de sus capacidades humanas. No depender de sus poderes para solventar cada situación les hacia menos vulnerables en las batallas y facilitaba optimizar sus habilidades humanas y metahumanas por separado en cada situación para lograr los resultados deseados.
Desde luego, hablamos de una historia de ficción, pero nos gusta ese enfoque y creemos que sirve para ilustrar muchas cuestiones interesantes de la experiencia humana y , en concreto, la que queremos transmitir.
Imaginando los servicios de apoyo como un superpoder del que nos han dotado, su aprovechamiento y maximización suceden cuando este suma con nuestras capacidades "no superpoderosas" y, por el contrario, cuando su utilización es necesaria y desesperada no plantea las soluciones que necesitamos en la extensión que podría ser.
Nada es seguro ni está garantizado. Tampoco nuestros sistemas de bienestar ni sus servicios que tantos necesitan. De lo poco que siempre tendremos garantizado estamos nosotros y nuestras capacidades y habilidades. Y esas capacidades “humanas”, pueden y deben ser suficientes para tomar el control de todos los aspectos de nuestra vida en el mayor grado posible. Porque es del todo posible.
Y esa es la clave de nuestro discurso: los límites a capacidades de cada persona son frágiles. Son frágiles porque son artificiales. Y son artificiales porque es nuestra experiencia personal pasada quien los crea. Y esa experiencia pasada y los limites que fija a nuestras capacidades y posibilidades es una de las "culpables" de nuestra realidad actual.
Pero como no nos interesan los culpables (nuestra biografía, el sistema social, político y económico que lleva construyéndose durante generaciones, nuestra invisibilidad social que no es elegida...) y sí que nos interesa el futuro que podemos dibujar, en las próximas entradas trataremos enfoques particulares sobre cómo potenciar estas habilidades, comenzando por el abordaje de estos límites artificiales.
Imaginemos un mundo con una carencia total de servicios, políticas, y cualquier apoyo de cualquier naturaleza. ¿Cuál sería el margen de acción de los responsables de cuidar y de los cuidadores principales para (a) minimizar las consecuencias lesivas de los cuidados y (2) hacer de estos un elemento mas de su cotidianidad sin consecuencias fatales en el proyecto vital de cada cuidador.
En los famosísimos cómics de La Patrulla-X -que fueron llevados al cine con gran éxito y acierto- un mentor entrena a jóvenes con poderes sobrehumanos para que éstos sean capaces de salir airosos de cada aventura únicamente haciendo uso de sus capacidades humanas. No depender de sus poderes para solventar cada situación les hacia menos vulnerables en las batallas y facilitaba optimizar sus habilidades humanas y metahumanas por separado en cada situación para lograr los resultados deseados.
Desde luego, hablamos de una historia de ficción, pero nos gusta ese enfoque y creemos que sirve para ilustrar muchas cuestiones interesantes de la experiencia humana y , en concreto, la que queremos transmitir.
Imaginando los servicios de apoyo como un superpoder del que nos han dotado, su aprovechamiento y maximización suceden cuando este suma con nuestras capacidades "no superpoderosas" y, por el contrario, cuando su utilización es necesaria y desesperada no plantea las soluciones que necesitamos en la extensión que podría ser.
Nada es seguro ni está garantizado. Tampoco nuestros sistemas de bienestar ni sus servicios que tantos necesitan. De lo poco que siempre tendremos garantizado estamos nosotros y nuestras capacidades y habilidades. Y esas capacidades “humanas”, pueden y deben ser suficientes para tomar el control de todos los aspectos de nuestra vida en el mayor grado posible. Porque es del todo posible.
Y esa es la clave de nuestro discurso: los límites a capacidades de cada persona son frágiles. Son frágiles porque son artificiales. Y son artificiales porque es nuestra experiencia personal pasada quien los crea. Y esa experiencia pasada y los limites que fija a nuestras capacidades y posibilidades es una de las "culpables" de nuestra realidad actual.
Pero como no nos interesan los culpables (nuestra biografía, el sistema social, político y económico que lleva construyéndose durante generaciones, nuestra invisibilidad social que no es elegida...) y sí que nos interesa el futuro que podemos dibujar, en las próximas entradas trataremos enfoques particulares sobre cómo potenciar estas habilidades, comenzando por el abordaje de estos límites artificiales.
Publicado por a las 9:51 PM en
Ser Cuidador/