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¿Qué nos aportan los cuidados y las personas cuidadoras?

¿Qué nos aportan los cuidados y las personas cuidadoras?

Aprendizajes personales.

 

Gemma Roces Bellmunt es responsable del programa de personas mayores y cuidadoras en Cruz Roja Cataluña y comparte con nosotros los aprendizajes personales que ha incorporado en su larga experiencia con el ámbito de los cuidados no profesionales.

 

Gemma Roces Bellmunt
Responsable programa personas mayores y cuidadoras. Cruz Roja Cataluña

 

Estudié psicología clínica y decidí probar dedicarme al campo de personas mayores, en un momento en que muy pocos psicólogos lo hacían. Para entender todo un poco mejor, ya que no había estudios específicos, me saqué un diploma en auxiliar de geriatría a la vez que me especializaba en neuropsicología y gerontología social.

 

Por suerte, he podido trabajar muchos años como psicóloga con personas cuidadoras, siempre dando apoyo, tanto a quienes cuidan como a las personas dependientes. Primero en atención directa (en residencias, centros socio-sanitarios, unidades especializadas¿) hasta que entré en Cruz Roja para hacerme cargo de intervenciones en programas grupales psicosociales y formativos para cuidador@s.

 

Durante muchos años he ido escuchando variedad de discursos diferentes, oyendo muchas voces y de manera natural, se me iban generando preguntas por resolver.

 

¿Por qué tiene tan poca visibilidad el cuidado de las personas mayores?

¿Por qué cuando hablamos de cuidar niños lo hacemos en positivo y de quienes ya son mayores no?

Lo que de positivo tienen que tener los cuidados¿.

 

La primera pregunta se me respondió rápidamente; cuidan básicamente mujeres, muchas de ellas antiguas amas de casa o esposas, que han cuidado toda la vida, y lo hacen recluidas en sus hogares. Nadie les dio nunca mucha visibilidad social o reconocimiento a sus esfuerzos, y por tanto, es difícil que ahora se les diera reconocimiento social.  Aunque la tendencia va cambiando, y mujeres jóvenes o hombres se van incorporando a esta labor, todavía estas mujeres mayores son las que proveen básicamente de cuidados.

 

Por fin los hombres se han puesto también a cuidar de sus hijos,

con todo lo que eso les aporta

 

Sobre la segunda cuestión me parece que hay que detenerse. Hace unos años, como decíamos, solo las mujeres eran proveedoras de los cuidados en el seno familiar, atendían a niños, a las personas mayores o con enfermedades¿. Sin embargo, en el momento que las mujeres empezamos a incorporarnos al mercado laboral todo empieza a cambiar rápidamente, pedimos más corresponsabilidad a nuestras parejas, y con el tiempo, acaban viendo, tanto la necesidad del trabajo compartido, como recuperando todos aquellos valores positivos que la crianza de los hijos aportan a los padres. En este sentido, por fin los hombres se han puesto también a cuidar de sus hijos, con todo lo que eso les aporta.

 

Mirar a las personas mayores nos acerca más a temas a los no nos gusta mirar ni afrontar

 

 

Esta es una mirada hacia adelante, como individuo y sociedad, ya que los hijos también se asocian con el futuro. Pero las personas mayores representan el pasado, y por tanto ya no tienen el mismo valor. También nos acercan más a temas a los no nos gusta mirar ni afrontar antes de hora: las enfermedades, el proceso de envejecimiento, la soledad, el necesitar de los demás para las pequeñas cosas de la vida diaria, la muerte¿. Somos individuos autosuficientes que no nos planteamos con facilidad todas estas cuestiones.

 

Y por tanto ¿cómo entender que el cuidado de las personas mayores es un bien preciado? Porque si tan horroroso fuera, ¿por qué seguimos haciéndolo?, ¿por qué preferimos cuidar en familia a que la persona sea atendida en centros o esta tarea sea hecho por otras personas?

 

Para mi está muy claro que cuidamos por amor, nadie puede ser obligado a cuidar bien del otro si no le sale del corazón. El no tratar bien al individuo más frágil está muy conectado con la obligación de cuidar sin la visión de que se está haciendo desde el corazón. Si se hace por obligación, entran en juego nuestros propios conflictos y tensiones internas que nos hace tambalear también nuestro punto de equilibrio.

 

¿cuidar de mi madre me hace mejor persona¿

 

 

El cuidar de nuestros ¿seres queridos¿ no implica estar libres de sufrimiento. Sin embargo, quiero recordar la frase de una amiga que lleva toda la vida cuidando de su madre, cosa que no cambia por nada en el mundo, y que dice ¿cuidar de mi madre me hace mejor persona¿.

 

 

Más infografías cuidadoras/cuidadores

 

Cuando entendamos todas estas cuestiones como sociedad, seguramente seremos capaces de cuidar a las personas mayores de otra manera y, desde luego, aprovecharemos la oportunidad que nos da para enriquecernos y ser mejores personas nosotros mismos.

 

Gemma Roces Bellmunt
Responsable programa personas mayores y cuidadoras. Cruz Roja Cataluña

 

 

 

 

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